La ansiedad volvió a aparecer, no se iba, quería quedarse y mutilar todo, morder todo, carcomer, morder morder morder, carcomer.
Eran pensamientos cada vez peores e insanos, le pedí ayuda, le pedí que escuchara cómo me siento y sólo ignoró la petición y se tiró a dormir. Estoy acostumbrado, replicó.
Así que vine a abrirme heridas, a tratar de ahogar la ansiedad, refugiarme en el dulce vaivén de la música, ese que retumbaba fuerte, tan fuerte como mi corazón cuando no quiere sentirse así, y me carcome, sigue arrancándome la paz y solo me pregunto si lo que siento se puede controlar o debo irme de aquí.
Aunque solo pienso en una sóla cosa, esa que me apasiona conocer, esa que hará cesar ese dolor que llevo, que disfrazo, pero que sigo cargando eternamente.
Eran pensamientos cada vez peores e insanos, le pedí ayuda, le pedí que escuchara cómo me siento y sólo ignoró la petición y se tiró a dormir. Estoy acostumbrado, replicó.
Así que vine a abrirme heridas, a tratar de ahogar la ansiedad, refugiarme en el dulce vaivén de la música, ese que retumbaba fuerte, tan fuerte como mi corazón cuando no quiere sentirse así, y me carcome, sigue arrancándome la paz y solo me pregunto si lo que siento se puede controlar o debo irme de aquí.
Aunque solo pienso en una sóla cosa, esa que me apasiona conocer, esa que hará cesar ese dolor que llevo, que disfrazo, pero que sigo cargando eternamente.
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