Si bien, desde aquel presiso momento que Jean me recriminó mis pequeñas fantasias y esos encuentros antes de él, marcaron una gran pauta en su vida, se volvio amargado, le molestaba todo y continuamente me recriminaba el haber salido con alguien más y en esas salidas, tener sexo como una persona normal.
Jean estaba enamorado de mi, me decía que me amaba, me compraba de todo, lo que yo quisiera, pero lo único que Jean no podía comprar era amor de mi parte. Tenía sexo ocasional con él, pero me molestaba su perfume, aun lo sigo odiando, me sentía una arpía cuando estaba en su cama, culpable después del orgasmo; tomaba mis cosas y me iba tan rapido podía. Se molestaba a tal grado de venir a buscarme en la madrugada alcoholizado, dormirse en el sofá y llorar en la mañana.
Ahora está casado y me odia. Por un momento sentí alivio al saberlo, pero su última carta fue determinante y me deseo todo lo que yo le había hecho. Creia un poco en el karma y le desee buena suerte, sin embargo, algunas veces pienso en él, ahora más que otras veces... Y pienso que logro su cometido...