lunes, 16 de diciembre de 2019

Siempre

La revelación, cosas que omití, fue poca fé en mi, que regresé a lo que pensé haber superado.

Siempre estoy hablando de tí porque no he dejado que te vayas de mi vida, y no lo quiero más, quiero ser libre y no estar enjaulada esperando amor. 

Soy amor y no lo mereces de mi.

Ansiedad

Su cara era de fastidio, después de correr una gran parte del trayecto, cada vez soy más fuerte, pero también débil.

No veo cómo hacerlo, cambiarlo. Ayer me dejé llevar por el fuego que ardía en mis venas. Desde que lo conozco el alcohol es su singular compañera, y me dejé llevar, y la dejé quedarse, también me seduce, a veces pareciera que yo soy la otra, quien mal aconseja para no seguir frecuentándola, para separarse de ella, y en mi cabeza salgo corriendo, lo hago tan fuerte, tan ágil, que me cuesta trabajo darme cuenta de que sigo aquí.

Lo niego y negué tantas veces, que me sentí estúpida al decirlo. Ayer le dije que no soy feliz, que me duele el corazón verlo embriagarse y no parar, que quise salvarlo aún sabiendo que es imposible, no es mi misión, que lo amo con todo mi corazón pero el nunca será la persona que necesito en mi vida. He renunciado a tantas cosas que estoy cansada, sin ganas de vivir, que soy fuerte pero necesito alejarme de él.



jueves, 5 de diciembre de 2019

Fuego

La ansiedad volvió a aparecer, no se iba, quería quedarse y mutilar todo, morder todo, carcomer, morder morder morder, carcomer.

Eran pensamientos cada vez peores e insanos, le pedí ayuda, le pedí que escuchara cómo me siento y sólo ignoró la petición y se tiró a dormir. Estoy acostumbrado, replicó.

Así que vine a abrirme heridas, a tratar de ahogar la ansiedad, refugiarme en el dulce vaivén de la música, ese que retumbaba fuerte, tan fuerte como mi corazón cuando no quiere sentirse así, y me carcome, sigue arrancándome la paz y solo me pregunto si lo que siento se puede controlar o debo irme de aquí.

Aunque solo pienso en una sóla cosa, esa que me apasiona conocer, esa que hará cesar ese dolor que llevo, que disfrazo, pero que sigo cargando eternamente.

lunes, 16 de abril de 2018

Doble vida sin ser doble, sin ser vida

Una llamada a media noche, lágrimas, culpa, coraje, miedo, odio y amor.

No sé como llamarle, lo que deberían ser años de paz y serenidad se ven afectados por años de mentiras, agresiones pasivas y enfermedad.

¿se puede perdonar una infidelidad? ¿se puede superar el procrear fuera del matrimonio?

No sé, honestamente.

Sólo se que me duele por ambas partes. Sólo sé que si estamos buscando el camino más sano y honesto, a veces las dos partes tienen  que separarse. Se perdió el respeto, se olvidó el amor.

Aceptar errores, sanar...sanar y seguir adelante. Porque la vida no es bella si seguimos mintiendo y justificando acciones tóxicas, a personas tóxicas.

El callar tantos años, no se resuelve con una disculpa de un día.

Amor, paz, entendimiento y perdón.

Amor. Paz. Entendimiento. Perdón.

Te amo T. Se que puedes salir adelante.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Cuando todo acaba y es una madeja de mentiras

Podría hacer un tutorial de cómo sobrevivir a un corazón roto, sin embargo, todos sufrimos, amamos, rompemos de diferente manera. Algunos engañan, mienten, o simplemente se acaba la magia. ¿y yo? Por donde comenzar,nunca pensé en las expectativas, simplemente esa palabra no figuraba en mi cabeza, estaba bloqueada y lo único que podia pensar es en cómo recuperar al amor "perdido", gran error. Soy chapada a la antigua en cuestiones del amor, no se que tan bueno o malo sea, pero me molesta el engaño mediante redes sociales, no niego que conoci a varios hombres con los que salí, pero me di la tarea de ser cautelosa, pues finalmente el objetivo era conocerlos fuera de la pantalla y hacer efectivos esos miles de abrazos y besos que decian mandar. Así lo conocí a él, un buen día me envió un mensaje privado y después de un mes no dejabamos de besarnos en cualquier rincón, sabía de sus gustos extraños, aceptando cada parte hasta que un buen día, de la nada toda esa magia explotó. No recuerdo el mes, pero creo que teniamos 6 meses de salir, me habia presentado a su familia, yo era la novia formal, y me creí el cuento, la primera vez en la vida que una pareja me dejaba ser parte de su vida familiar. Todo era bello hasta aquel día que conocí su otra cara, eufórico, alcoholizado, agresivo, creí que asi debía ser, creí que si no decía nada a nadie, pronto lo iba a olvidar, otro gran error. Y así pasaron los años, cada uno venía acompañado de un episodio agresivo, cada vez mayor, y él cada vez más indiferente, su doble vida es la fantasía que brinda la web, pronto su obsesión era mayor, avanzaban las redes y la tecnología, peor era convivir con él. Miles de perfiles falsos en Facebook, twitter, blogger, más y más pornografía, abundan en sus complices de doble vida, el celular y la computadora. Podría pasar escribiendo todo lo malo, que para otros no es más que un juego, un pasatiempo de alguien ocioso, pero no hablo de un adolescente, hablo de un "hombre" de 34 años, que dice amar y sale con chicas que conoce por facebook negando tener pareja, hablo del hombre que robo fotografias de los perfiles privados y archivos personales de amigas y familiares y las envió a miles de hombres en redes sociales, cual si fueran un catalogo de carne. Un hombre que enviaba fotos de menores para satisfacer sucios deseos de otros enfermos igual que él. Yo no sé que es peor, si la infidelidad, o lo que él hace para satisfacer algo, sólo sé que ninguna de las dos las necesito. Podría escribir todo el día, pero no se si vale la pena. La desilución... es un tema importante en éstos momentos.

lunes, 8 de junio de 2015

We are born innocent

Apareció un buen día, así como si nada, una noche fría de diciembre, canto por primera vez en su ventana. Atravesaba un momento de ansiedad, de locura, de amor; y él me hizo olvidarlo todo con la simple magia de hacerme sonreír. Parecía perfecto, seguro, amable…confiable. De pronto le entregue mi corazón sin condiciones, sin nada a cambio, por un poco de magia. Así paso el tiempo, aparecía, cantaba, silbaba de tal manera que me sentía feliz, me hacia sentir especial, la única en su vida, tenia mi corazón y yo no escatimaba en él, lo era todo para mi, todo el tiempo, todos los días, que comiera de mi mano, que volara junto de mi, que me protegiera del miedo y de mi misma, lo amaba tanto que un segundo lejos de mi era una eternidad, así que decidí enjaularlo. Nunca estuvo totalmente convencido, pero acepto entrar a la jaula, era feliz pero no como antes, yo si, estaba siempre ahí. Me convencía que le agradaba y que agradecía todo lo que hacia por él, alimentarlo, bañarlo, cuidarlo cuando enfermaba, amarlo demasiado. Con el paso del tiempo aprendió a escapar ocasionalmente de la jaula, parecía que intuía esas oleadas de tristeza, yo lo buscaba, necesitaba de él, de su canto, de su amor, de su magia… pero no aparecía, se lo tragaba la obscura noche. Lloraba de impotencia, yo no podía volar, no encontraba la manera de levantarme, mi cuerpo es pesado, a pesar de ser tan pequeñita, solo quería volar a su lado, cantar como el, volar, añoraba tener esa magia. Regresaba a la jaula cansado, sediento, hambriento y con esas terribles ganas de colarse en mis sueños, yo lo aceptaba, lo extrañaba más que nunca, no percibía la vida sin su presencia, los sueños eran imposibles y sin duda no había magia. Hubo un tiempo donde aprendimos a vivir así, el mentía, yo lo negaba en mi cabeza, era dueño de mi corazón él no puede hacerme esto, sabe que lo amo. Yo misma abría la jaula, esperando que no volviera, que con el paso del tiempo decidiera si quería vivir conmigo, volver a viajar, que no hubiera barrera alguna, ser libres, ser uno mismo, pero le gustaba la obscuridad, cada vez la disfrutaba mas. No había poder alguno de hacerlo volver, mi corazón lo olvidaba en la jaula y salía a explorar desde lo alto, daba vueltas en el aire, no quería regresar nunca más y lo comprendí. Recordé como llego a mi ventana, como lo encerré en una jaula cuando él no es de nadie, solo es para si mismo y aunque le haya dado mi corazón, el no lo necesita, ya tiene uno. Ahora solo tengo que sanarlo, cuidarlo y vivir por él, por que sé que esa magia que sentía, está aquí dentro, cubierta de ramas, de ese nido que hice para él. Está aquí dentro, la magia era simplemente, lo que se pegaba de mi cuerpo a sus alas.

No quiero contar los dias


Nadie muere de amor, constantemente me retumba en la cabeza, pero, ¿que hago con todo lo que siento? Quiero correr, gritar, llorar, desaparecer, llegar al momento exacto, antes de conocerte y partir de ahí. No quiero oler tu perfume en mis sabanas, en mi ropa, en el recuerdo, no quiero permanecer en ese espacio que compartimos, que di por hecho que te quedarías, donde cure enfermedades, acaricie tu sueño, donde te besé por primera vez. Ya recuerdo como iba todo, hace 15 años también me enamoré, y llore, me deshice y volvi a creer. Hoy parece imposible, mi mente quería que sucediera, mi cuerpo no. Sólo se que te extraño.