domingo, 5 de agosto de 2012

Son 5, 6 o 7 años

Dejé de escribirte cartas hace tiempo, quizás fue cuando, en ese intento por acercarme a ti fue nulo, busque toda alternativa por volverte a besar y sentir tu aliento, que mi mente voló hacia el fracaso.
Te conocí por casualidad y de pronto me conecte al pasado, siempre busco perfiles similares, unos más altos que otros, algunos mucho más locos que otros y ahí estabas tú. Como negar que me sentí especial, ¡¡sí también tomando en cuenta que me enamoro fácilmente!!, sin conocer nada de mi de pronto tomaste mi mano y me acompañaste a dar vueltas por el subterráneo, yo, alcoholizada no sabía donde estaba, solo miraba a toda esa gente que caminaba y hablaba entre sí, yo confié y seguí caminando como si supiera quien eras, como si el mundo se detuviera sólo para encontrarte en ese momento.

Afortunada me sentí, que mi semiadolescente mundo volvió a recuperar su color, tenía tintes esperanzados y otros tantos lujuriosos que no encontraba el momento para gritarle al mundo lo que tanto deseaba desde aquel momento en que me rompieron el corazón, queria llamarle a todos y no decir nada, tenía esa sonrisa interminable que podía detectarse a kilómetros, tenía tantos sentimientos que todo apuntaba a ser ese amor que tanto soñaba que dormí poco y esperaba la mañana para volver a verte... pero no sucedió.  Quedamos tantas veces que perdí la cuenta. Pasé horas tratando de no hacer evidente mi vanidad para enamorarte, pero poco a poco esa hoguera que prendiste se fue apagando hasta que mi estúpida mente trató de engañarme o quizás buscar consuelo culpándome a mi misma por ser tan ingenua y pueril. Perdí varios días pero recuperé la razón.

Un año después te volví a ver. Llegué temprano y no conocía a nadie, no llegabas, perdí la cuenta de las cervezas, y no llegabas, embriagué mi curiosidad y no llegabas, me decidí por que era tarde y apareciste de la nada. Solo recuerdo que en mi terco afán de hacerte cambiar de opinión ¡te besé! era tarde y no tenías intenciones conmigo, dejaste de ser soltero.

Ya no recuerdo que día recibí tu primer correo después de un par de años, preguntando si te recordaba, ¡como olvidar esa llama que casi me mata! Sin embargo cambió de color; ya no era la misma, era efímera y un tanto atolondrada, me seguía latiendo el corazón como la primera vez, pero estaba segura de que terminaría inconclusa como hace varios años, pero conservé ese pequeño fuego que detonó la creatividad y le dedicó tantos lienzos pudo mientras duro en mi memoria.

Ahora, estoy sentada esperando, tengo un amor libre que amo y me ama, pero es indefinible y carece de compromiso, y ayer estabas tú, recorriendo esa zona prohibida por años con tus palabras, acercandome a tu fuego, reviviendo recuerdos haciendo planes y llenando mi mente de creatividad y esas ganas de crear, de escribir, de pintar, de razgar morder besar y llorar!!... que terminé siendo víctima del pasado.

No te odio, no te entiendo y quisiera no sentir nada. Así eres tú, así de pasional y obsesiva soy yo.
Te escribo por que quiero cerrar ciclos, no conozco de tu vida para juzgarte, lo he intentado incansablemente pero hay puertas que la distancia no concede abrir, hay destinos que por más amor que se les dedique no se logran unir, y creo que ahí estamos tú y yo.

He de tenerte en mi vida por que no logro separarte, sin embargo estarás ahí taciturno y callado. He de continuar sin esas ganas de llamarte desesperadamante para saber como estas, he de limitar mis intentos fallidos por llegar más alla contigo.

Tenía que sacarlo de la mente-cuerpo-corazón por que a veces me haces daño. No te conozco, eres como el Dante de mis sueños, que tal vez nunca lleguemos a compartir...

No hay comentarios:

Publicar un comentario